Su infancia y adolescencia la vivió alegremente en su pueblo de Villanueva, Valle. Desde niño se dio cuenta de que tenía la capacidad de describir las cosas que lo rodeaban teniendo la peculiaridad de quedarse en los mínimos detalles de la naturaleza; como las vellosidades de las hojas o los hilos de agua en las corrientes. Su curiosidad lo llevó a una profunda búsque-da de lo trascendente, primero en su experiencia religiosa y de fe, después con sus estudios de filosofía que lo llevaron a inte-resarse por la teología que estudia actualmente, sobrellevando procesos de crisis intelectual y espiritual que lo motivan siem-pre a buscar el sentido y la trascendencia de las cosas de las que busca siempre describir su magnitud.